PREPARACIÓN DEL VIAJE Y DATOS DE INTERÉS

Durante las largas jornadas de caminata hacia Machu Picchu que afrontamos el pasado año, fue gestándose lo que a la postre ha sido el viaje de nuestra vida. Las experiencias vividas y el recuerdo tan entrañable que nos llevamos de China, difícilmente podremos olvidarlo. En un principio teníamos pensado viajar en el año 2008 dando así un año de descanso entre Perú y China, pero al percatarnos que las olimpiadas iban a celebrarse en Beijing ese mismo año, descartamos la idea inmediatamente. La alternativa que nos quedaba era sencilla, o adelantabamos el viaje un año o lo posponíamos dos; tras una larga y meditada reflexión nos decantamos por la primera opción. Teníamos 34 días y la idea era recorrernos gran parte del país por libre, viajando en tren y alojándonos en albergues. El mayor obstáculo de este periplo iba a ser sin duda la barrera idiomática aunque afrontábamos el reto con ganas e ilusión.
Después de consultar numerosos blogs, diarios de viaje y conocidas guías, preparamos nuestro itinerario el cual prácticamente no variamos exceptuando un par de excursiones fallidas. Partimos de Beijing y visitamos además de ésta : Pingyao, Xi'an, Chengdu, Lhasa, Zhongdian, Lijiang, Dali, Kunming, Yangshuo, Hong Kong, Shanghai y Suzhou para volver finalmente a Beijing. Aproximadamente realizamos unos 12.000 Km repartidos de la siguiente manera: siete trayectos en tren, cinco en autobús y dos en avión.

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China es un país precioso, lleno de viejos e imponentes tesoros arquitectónicos, paisajes dignos de sus poemas, suculentos manjares y unos habitantes extraordinariamente cálidos y acogedores. El viaje superó nuestras expectativas ampliamente y todo nos salió bordado, no obstante hemos de reconocer que tuvimos muchísima suerte con los enlaces en los transportes así como con la gente que nos encontramos . Ninguno de nuestros temores se cumplió, no tuvimos problemas de comunicación con los lugareños y aunque el contraste cultural es enorme, rápidamente nos adaptamos al entorno. Tened en cuenta que los datos y precios que aquí ofrecemos son orientativos y del 2007, a lo que hay que sumarle el hecho de que son cifras finales después del regateo. A continuación os damos algunos datos de interés para planificar el viaje:


Visados: Para entrar en la República Popular de China es obligatorio disponer de un visado. Si además de visitar China continental tenemos intención de ir a Hong Kong o Macao y posteriormente volver, el visado deberá ser de 2 entradas. Para gestionarlo podéis acudir a los consulados que el gobierno chino tiene en Madrid o Barcelona, o hacerlo a través de alguna agencia pagando una comisión. Nosotros lo hicimos de esta última manera ya que era la opción más barata al no tener que ir a Madrid o Barna. Pagamos 35 € cada uno por el visado de dos entradas más el correspondiente pago a la agencia ( los visados de una sola entrada son más baratos). Normalmente tardan una semana aunque hay posibilidad de hacerlo en menos tiempo pagando un plus . Para la región autónoma de Tibet es necesario sacarse además del visado, un permiso gubernamental especial. Preguntamos por teléfono directamente en la embajada y nos dijeron que lo teníamos que gestionar una vez en China con una agencia local; cosa que hicimos cuando pasamos por Chengdu. Para más información sobre los visados os dejamos el enlace del consulado chino aquí .

Vacunas: No hay ninguna vacuna obligatoria para entrar en China si viajamos desde aquí. Claro que visto los riesgos hay algunas habitualmente recomendadas como: Tétanos-difteria, Hepatitis A, Fiebre Tifoidea y Poliomielitis. Existe riesgo de contraer la Malaria pero sólo en zonas rurales y en ciertas épocas del año. En sanidad nos dijeron después de comentarles nuestro itinerario que estuviéramos tranquilos con la Malaria, que no había riesgo y así fue, no tuvimos ningún problema. Para las vacunas tened en cuenta que algunas hay que ponérselas con varias semanas de antelación así que estad atentos y que no os pille el toro.

Dinero: La moneda oficial de la República Popular de China es el RMB ( renminbi o moneda del pueblo) y su unidad el popular Yuan. Hoy en día el cambio con el euro está unas décimas por encima del 1=10, por lo tanto 10€ serían algo más de 100 Yuanes. Para cambiar moneda es necesario hacerlo allí, y es que la moneda china no cotiza en los mercados internacionales de divisas y sólo la expenden los bancos en China. Nuestra recomendación es tal y como nosotros hicimos, que nada más lleguéis al aeropuerto sólo cambiéis 10 ó 15 euros para pagar el bus o taxi y el resto lo vayáis cambiando en los bancos oficiales; de esta manera os ahorraréis las altas comisiones que pagaríais si cambiáis todo en el aeropuerto. Acordaos de guardar los recibos que os den en los bancos para así poder cambiar el dinero sobrante antes de volver a casa.


Idioma: Este era nuestro mayor temor ya que las referencias que teníamos al respecto eran bastante desalentadoras. Según nos habían comentado, en China nadie sabía inglés y era dificilísimo entenderse con los lugareños, por no contar lo difícil que resultaría gestionarnos sobre la marcha los billetes de tren etcétera. Finalmente nada de esto ocurrió, prácticamente en todos los sitios podías entenderte en inglés ( según nos comentaron esto había cambiado en el último año) y ayudado con la guía de conversación que llevamos nos arreglamos de maravilla. Además contábamos con la Lonely Planet, guía donde venían escritos con caracteres chinos casi todos los nombres de los sitios, por lo tanto no tuvimos ningún problema. Fue bastante sencillo desenvolvernos así que estad tranquilos, el idioma ya no es una barrera para viajar a china.


Alojamiento: Para alojarnos en este viaje utilizamos los populares Youth Hostel ( "Hostales para jóvenes" ), utilizados normalmente por viajeros occidentales. Este sistema tipo albergue está muy bien si viajas por libre ya que cuenta con numerosos dormitorios compartidos y privados, además de ser lo más económico (en la mayoría de los casos) que podremos encontrar. Existen numerosas páginas donde poder consultar, para nosotros la mejor es esta . Recomendamos no reservar con antelación ( nosotros lo hicímos sobre la marcha sin problemas) ya que en muchos casos los sitios dejan mucho que desear y las fotos son engañosas. Por lo general no tendréis problema ya que se van enlazando una con otra; en el hostel de Beijing te llevas varias tarjetas que tienen disponibles de los diferentes hostels de Pingyao y así sucesivamente. Muy importante, ¡¡¡Pedid que os enseñen la habitación y por supuesto el baño antes de pillarla!!! así evitareis desagradables sorpresas; asimismo regateadles los precios hasta más no poder ( pedid descuentos), ya que ellos le echan bastante morro al asunto y no respetan ni los precios que ofertan en sus propias webs.


Transporte: En este viaje probamos prácticamente todos los tipos de transporte disponibles, os los detallamos a continuación:

.-Tren: A nuestro juicio es la mejor forma de viajar por China, tienen una extensa red ferroviaria que comunica prácticamente todo el país con una gran variedad de destinos y horarios. Nosotros los billetes los íbamos sacando sobre la marcha directamente en las ventanillas de las estaciones. Normalmente siempre había alguien con nociones básicas de inglés en la taquilla y de no ser así pues nos arreglábamos con la guía o las típicas señas. Sólo en una ocasión no pudimos sacar billete el día que queríamos por falta de plazas y tuvimos que esperar una jornada. Por lo demás, las mochilas no hay que facturarlas y te las llevas contigo al vagón; existen salas de espera específicas para cada tren en toda la estación y está prohibido bajar al andén hasta que den permiso. Muy importante, ¡¡los trenes salen con rigurosa puntualidad!! es mejor llegar a la estación con un pequeño margen para estar tranquilos. Normalmente los trayectos suelen ser muy largos por lo que os recomendamos llevaros un reproductor Mp3 o algo por el estilo y por supuesto un buen libro; por cierto gracias a Javier Sierra y su Cena Secreta, todo un lujo de novela que hizo nuestros largos desplazamientos más amenos. Los billetes de tren se diferencian en tres clases diferentes que os detallamos a continuación:
Los de Billete de asiento suelen ser los más económicos e incomodos de todas las alternativas. Claro que no todos los pasajeros optan por comprar billete con derecho a asiento, por lo tanto el vagón acaba convirtiéndose en un auténtico caos; gente sentada en el suelo, durmiendo en los lavabos y un largo etcétera. Si vuestro billete es de asiento haceros con él aunque haya alguien ocupándolo. Normalmente lo utilizan campesinos y gente con medios más limitados por lo que podréis imaginaros el panorama, eres el único foráneo del vagón y te conviertes en toda una atracción para el personal. Nosotros lo utilizamos una vez y pudimos vivir uno de los mejores momentos del viaje al mezclarnos con los lugareños, en el apartado de Pingyao lo relatamos más detalladamente.
También tenemos la modalidad de Litera dura , ideales para trayectos de una noche; son bastante económicos y no están mal. Los compartimentos cuentan con 6 literas y están separados unos con otros a través de unos mamparos que no tienen puertas, así pues estás a la vista de todo el mundo . Al igual que con los asientos, cuentan con unas baldas para dejar la mochila.
En los de Litera blanda, como quien dice... es viajar en primera clase; la diferencia con los anteriores es abismal sobre todo en los baños y en la limpieza en general. Es el más idóneo para los largos trayectos de más de 20 horas, cuentan con compartimentos privados de 4 literas y son muy cómodos. Disponen de restaurante con servicio vagón a vagón y sólo se puede fumar en espacios habilitados.

.-Autobús: Los hay de línea y los hay turísticos (con cama). Utilizamos los dos y al igual que con los trenes los billetes los gestionamos nosotros mismos en las terminales sin ningún problema . Para pequeños trayectos de 5-8 horas pueden utilizarse los de línea, pero si tenéis que hacer un viaje largo es indispensable que vayáis en los bus-cama. Los de línea además de ser más incómodos suelen utilizarlos normalmente los campesinos que van con sus cacharros a cuestas; por lo tanto puede tocarte al lado de alguien que se pasa fumando o lanzando sonoros escupitajos durante horas sin que puedas remediarlo, así que estad preparados.

.-Avión: Sólo lo utilizamos para entrar y salir de Tibet. Estos billetes nos los gestionaron en el Hostel de Chengdu junto con el permiso de entrada. Lo único a resaltar es que sufrimos retraso tanto en el de ida ( una hora en pista ) como el de salida ( 3horas en la terminal ), menudo coñazo.

Clima: En las fechas que viajamos ( julio-agosto ), el calor fue bochornoso y con porcentajes de humedad altísimos, además hay que sumarle la contaminación existente. Una espesa neblina no nos dejó ver el cielo durante la mayor parte del viaje; realmente no se nota ni es molesto al respirar pero en muchos sitios no puedes admirar las preciosas vistas porque está todo completamente encapotado. Llevad poca ropa y algún chubasquero, si tenéis intención de ir a Tibet necesitaréis algo de más abrigo.


Comida: Poco más o menos la mayoría habréis estado alguna vez en un restaurante Chino, ¿no?, pues cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La verdad es que no tiene nada que ver; como ejemplo, deciros que los famosos rollitos de primavera los vimos sólo en una carta de los muchísimos restaurantes que visitamos y el arroz tres delicias en ninguno. La comida allí es muy diversa entre sí, tienen gran variedad de oferta para todos los gustos y bolsillos. Nosotros generalmente solíamos ir a restaurantes tipo self-service de comida china donde ves lo que hay y coges lo que quieres, tienen mucha variedad y deliciosos platos.
También existen restaurantes de comida rápida tipo chino, con grandes fotos de cada plato donde puedes comerte por ejemplo una ración de pato o cerdo a la brasa con arroz y verduritas por 2 €. Además están los suculentos puestos callejeros, donde comer es una experiencia muy recomendable. Según la parte del país en la que estábamos abundaban más unos u otros; detalle que se repitió en otros aspectos del largo viaje ya que cada zona tiene sus costumbres y modos de vida. Realmente resaltable el pato a la pekinesa, es exquisito y podremos encontrarlo en cualquier sitio aunque recomendamos degustarlo en Beijing naturalmente. También es digno de mención tanto por la comida como por su servicio el Cafe China de Yangshuo, que merecidamente se ha ganado su propio apartado en el blog. Para los que no les guste este tipo de comida disponen de innumerables restaurantes americanos de comida basura.


Regateo: Pufffff el regateo, constante y agotador. En tiendas, puestos callejeros, hostales etcétera, es indispensable regatear o pedir descuentos. En un principio piden cifras desorbitadas para luego pedir al cliente que haga una oferta, el incauto da la cifra en relación a lo que cuesta aquí o a lo que primeramente le han pedido y por mucho que tires a lo bajo ya te han pillado. En los sitios menos turísticos el regateo es más realista y normalmente pagas una cuarta parte de lo que te pedían. Por ejemplo, un artículo por el que te piden unos 100 yuanes lo puedes rebajar hasta los 25 +/- , pero en lugares como el mercado de la seda de Beijing se pasan tres pueblos. Inflan los precios de tal manera que por el mismo artículo de antes, te piden 750 yuanes o incluso más. Claro que puedes conseguir tras una durísima negociación que se convierte en todo un ritual, pagar los mismos 25 yuanes que en cualquier otro mercado, pero resulta un coñazo y muchas veces agobiante.

Enchufes: En China la corriente que utilizan es la misma que aquí (220v), por lo tanto no tendremos problemas a la hora de cargar baterías de móvil, cámaras etcétera. El único inconveniente es el clavijero, éste por desgracia sí es diferente. Normalmente los enchufes suelen tener dos entradas, foto aquí. Una es muy parecida a la nuestra pero con agujeros más anchos, podríamos utilizarla pero la holgura es considerable y pillarle el punto es complicado. La otra es la más habitual con tres entradas, una vertical y dos diagonales. Aunque en la mayoría de hostales había adaptadores para todo tipo de clavijas, os recomendamos que os compréis el vuestro en cualquier tienducha, así evitareis quedaros colgados si el hostel no dispone de ellos.


Guías: Para un viaje de estas características y con el hándicap del idioma, es indispensable que os llevéis alguna guía donde vengan reflejados los nombres de los sitios que queréis visitar con los caracteres chinos. Seguro que os sacará de algún que otro apuro. Además este tipo de guías suelen ser muy completas y traen muchísima información de los lugares a visitar, combinaciones de tren, hostales, restaurantes y un largo etcétera. Si a esto le sumáis alguna guía de conversación será lo ideal. Nosotros nos llevamos la famosa Lonely Planet de China, foto aquí; además de la guía para conversar también de la lonely Mandarin para el viajero,foto aquí. Hay que reconocer que fueron muy útiles las dos, sobre todo la Lonely de China, pero debemos hacer una severa crítica debido al lo obsoleta que se ha quedado. La última edición en castellano es del 2005 y a la velocidad que está cambiando China, realmente se ha quedado muy anticuada. En numerosas ocasiones las explicaciones son incompletas, descripciones poco detalladas o puntos de vista más que discutibles; aun así es indispensable cargar con ese pedazo de ladrillo durante todo el viaje

Gente: Después de un viaje de este tipo algunos se quedan con el paisaje, otros con las visitas o la comida, nosotros sin ninguna duda nos quedamos con la gente. Nunca hemos conocido una gente tan abierta y cariñosa como esta, ha sido algo indescriptible. La gente se extrañaba mucho al vernos por la calle cargando con nuestras enormes mochilas, nos saludaban al grito de Jálo!!! (hello) y nos miraban fijamente sin ningún tipo de pudor ( algo que en ocasiones agobia) ; hasta nos pidieron en numerosas ocasiones permiso para fotografiarse con nosotros, ya estamos en más de un álbum familiar. En muchos sitios se nos acercaban jóvenes y no tanto, para practicar su peculiar inglés.
Son muy curiosos y extrovertidos, sin tienen ocasión te preguntarán por la familia el trabajo etcétera, además siempre encuentras gente con conocimientos de inglés que está dispuesta a ayudarte o darte cualquier tipo de indicación. En numerosas ocasiones mientras estábamos parados en la calle consultando la guía de viajes, se nos acercaba alguien ofrecíendonos su ayuda. Esto no sólo era con nosotros, entre ellos también son muy abiertos y sociables; podías ver en restaurantes gente que estaba en mesas separadas y que no se conocían previamente, empezar una conversación y prácticamente acabar comiendo juntos. En los trenes igualmente, dos viajeros que ni se conocían mantenían largas y amenas charlas durante los interminables trayectos. Tienen mucha costumbre de estar en la calle jugando a las cartas o juegos de mesa, acompañados de grandes grupos de amigos que vigilan atentamente la partida. El tema de los sonoros escupitajos más bien es algo cultural y no de malos modales, por lo menos ellos lo consideran así; no obstante, hay que reconocer que es una auténtica guarrada sobre todo dentro de autobuses o trenes. Uno tiene que mentalizarse muy bien de lo que va a encontrarse allí.
Es increíble que durante tantos días y pasando por tan variados lugares no hayamos tenido exceptuando un pequeño altercado con un taxista abusón el primer día en Beijing, ningún tipo de problema o incidente, ¡con la de chinos y chinos que hay!. La experiencia ha sido inolvidable y siempre tendremos presente el trato y la amabilidad recibida por los habitantes de China, sinceramente un placer haberles conocido; para todos ellos, un sentido Duo Shie !!! ( muchas gracias).

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